La responsabilidad social corporativa es un tema polémico y yo diría delicado, en tanto, si bien el apoyar a las comunidades en las que se desempeñan ayuda a las empresas en términos de reputación e imagen, no debería de tomarse como “la razón” para tener este tipo de iniciativas.
Está comprobado por estudios recientes que la responsabilidad social puede generar preferencia hacia una marca, los consumidores prefieren sobre sus competidores a aquellos productos, marcas y establecimientos que apoyan de alguna forma a las causas sociales; pero también prefieren a aquellas marcas que son integras y transparentes y cualquier asunto “turbio” relacionado con temas sociales puede tener el efecto contrario.
Por ello, la responsabilidad social debe realmente ser parte de un plan integral a largo plazo, tener realmente un propósito de apoyo de fondo y una estructura bien fincada. Como lo refiere el CEMEFI (Centro Mexicano para la Filantropía) “se debe reemplazar el criterio filantrópico de caridad y transferencia de recursos, por el de integración y vinculación con la comunidad”
La era de la globalización implica muchos retos para todos y tiene un ambiente de cooperación intrínseco, por ello cada día es más importante que todos seamos concientes del entorno que nos rodea y de cómo podemos crear y poner en práctica iniciativas que coadyuven al nuestro crecimiento como empresas e individuos y apoyar al crecimiento y desarrollo de nuestras comunidades.
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